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16 de febrero de 2020
Historia de la ciudad

En la época romana recibió la denominación de Fraximun, según explica Pascual Madoz. Durante la Reconquista, la rebelión de los moriscos y su posterior expulsión se vio muy dañada. Existe constancia de cuevas habitadas en época musulmana, con una sola planta, o de época cristiana con varios pisos.

A pesar de que estamos en una de las comarcas más ricas desde el punto de vista arqueológico de Europa, el primer poblamiento cierto que atestiguamos en el municipio de Freila es de época Ibérica. En la prospección arqueológica superficial, campaña de 1.987, realizada con motivo de la construcción del embalse del Negratín se encontraron una serie de yacimientos con materiales ibéricos de los cuales uno de ellos se correspondía con una necrópolis en la que los componentes del “Grupo de Investigación Poblamiento y Territorio durante la Época Romana” de la Universidad de Granada, pudieron localizar con certeza una urna de incineración a pesar del fuerte expolio al que había sido sometido este yacimiento.

Este grupo de investigación confirma que en toda la Hoya de Baza el único yacimiento ibérico claro es el de “Basti”, que actuaría como punto central de la región con el que los otros asentamientos menores guardarían una cierta relación de dependencia, llegando esto a interpretarse por algunos autores como la evidencia de una ordenación estatal en el mundo ibérico. Ya en la fase final de este periodo cultural, aparecen una serie de características bastante peculiares como la dislocación de las estructuras gentilicias y el desarrollo de oligarquías apoyadas en nuevas formas de organización sociopolítica, todas ellas fundamentadas en un núcleo de carácter urbano que hacen posible su pronta asimilación al modelo romano.

De todas formas el modelo imperialista romano no tendrá una plasmación real hasta época augustea. La prospección arqueológica sistemática ha permitido localizar numerosos yacimientos de época romana en la comarca de Baza. Prácticamente todos ellos parecen tener su momento fundacional en dicha época (siglo I d.d.c.), existiendo un claro paralelismo en la cronología fundacional de estos yacimientos y el periodo de mayor auge en la realidad urbana de “Basti”. En nuestro municipio, en la campaña de prospección antes señalada se encontraron dos yacimientos que presentaban una amplia continuidad material desde la época ibérica, pasando por la romana, hasta la época medieval. En uno de ellos, en el borde sur del embalse del Negratín, en el Cortijo del Aire, se localizó una posible cisterna o balsa romana para regadío, lo que indica claramente una explotación agrícola del territorio.

Abundando en esta temática, otra de las manifestaciones de la plasmación de este modelo imperialista romano en este municipio, son los indicios de centuriaciones que según el profesor Cano García se observan en el paisaje de los municipios de Freila y Zújar. Estas “Centuratio romanas” según los investigadores adscritos al Centro de Historia Antigua d e la Universidad de Franche-Conté Besançon, han de entenderse como una estructuración “ex novo” o una reestructuración de un paisaje agrario preexistente con la finalidad de implantar en un espacio geográfico concreto unas nuevas y determinadas relaciones sociales de producción, estructuras de explotación, fiscalización, control de las poblaciones indígenas, etc. Esta práctica fue realizada por parte del Estado Romano persiguiendo con ello una mayor racionalización, eficacia y control a la hora de la ordenación de los territorios sometidos. Por lo dicho aquí, observamos como al menos desde los tiempos de Augusto, o incluso antes, el territorio que ocupa actualmente Freila estaba organizado y en explotación.

Según Plinio en su “Naturalis Historiae” la región bastetana se encontraba entre las regiones de la citerior. Posteriormente se cita dentro de os populi stipendiarii del Conventus Carthaginensis.

El momento final de la ocupación de casi todos los yacimientos de época romana en esta región se sitúa generalmente entre el siglo II y III d.d.c.. En ese momento, parece producirse una dislocación del poblamiento anterior, fruto sin duda de los cambios estructurales que se produjeron en el siglo III de nuestra era en gran parte del imperio, determinando modificaciones sustanciales en las estructuras sociales y económicas así como en los modelos de ocupación del territorio. Estas modificaciones consistieron, en síntesis, en una pérdida de importancia de las ciudades que tendría como consecuencia una progresiva ruralización del territorio.

La definitiva ruptura con Roma, no vendrá marcada por la invasión visigoda, que supuso una clara continuidad con este proceso, sino con la invasión musulmana procedente del norte de África. En abril del 711 Tariq ibn Ziyad llegó a la península desde el norte de África con un fuerte destacamento beréber, que tomo una doble dirección: la que se dirigió hacia Toledo, capital del Reino Visigodo, y la que avanzó basta tierras de Córdoba, para después descender hacia Málaga e llíberis. El avance hacia el norte no encontró focos de resistencia importantes, pero el éxito no acompaño a la expedición encargada de someter a Andalucía oriental. En una crónica anónima del siglo XII se indica que si bien la región se sometió en un principio, posteriormente se rebeló, tal vez a causa del movimiento de resistencia que encabezó el noble Teodomiro, y que Lafuente Alcántara, centra en tierras de Segura, Baza y Guadix. Lo que sí queda claro es que la estructura visigoda de poder se desfondó ante este primer ataque musulmán.

Fue en la en la segunda oleada conquistadora, encabezada por el wali Musa ben Nusayr cuyos hijos Abd al-Aziz y Abd Allah, someterán definitivamente al Islam las tierras que coincidirán posteriormente con el Reino de Granada en el 713. Magaña Visbal, en su Baza Histórica, nos aventura una fecha de entrada de los musulmanes en la ciudad de Baza y su tierra, que correspondería el mes de abril del año 713. Según este mismo autor, las condiciones de la capitulación de esta ciudad fueron las siguientes : “que los cristianos habían de entregar todas las armas y los caballos que poseyeran; que se pudiesen retirar de ella los que no quisiesen quedar en ella perdiendo sus bienes; que en los que en ella permaneciesen, serían dueños pacífica e inviolablemente de sus casas y haciendas; que todos, sujetos a un moderado tributo, gozarían del libre ejercicio de su religión, pudiendo usar sus templos, pero con la prohibición de edificar otros nuevos; que se gobernarían por sus leyes y jueces especiales, y que nadie podría impedir ni castigar al que quisiese abrazar la religión mahometana, así como tampoco nadie podría forzar a un cristiano para que renegase de su fe”. Ante esta tolerancia religiosa, la región bastetana conservó su obispado durante gran parte de este periodo.

En la época de guerras civiles que asolaron Al Andalus en los últimos tiempos del Emirato Independiente y que tendrían como consecuencia la proclamación del Califato Cordobés, nuestra región es de nuevo escenario de sucesos bélicos. Se trata de la rebelión muladí que asoló varias regiones siendo su principal cabecilla, según Magaña Visbal, Jalid-aben Suquela en tierras de Baza y Guadix. Esta rebelión fue sometida definitivamente por Abderraman III, primer califa andalusí a comienzos del siglo X.

Tras la crisis y desintegración del Califato Andalusí se consolide sobre gran parte de la actual provincia de Granada el Reino Zirí cuya capital se encuentre en Garnata, la actual ciudad de Granada, y cuyo dispositivo defensivo en la frontera norte estaría presidido por Baza, formando parte de esta estructura defensiva el castillo de Freila, actualmente poco más que una torre con un trozo de muralla.

Con las distintas invasiones africanas, almorávides y almohades, la tolerancia secular del Islam andalusí se trocó por una política más agresiva contra el elemento mozárabe. Fruto de esto fue la campaña que en ayuda de estos mozárabes granadinos llevó a cabo Alfonso I de Aragón (1.104-1.134). A través del valle del Almanzora llega al norte de la provincia, según el relato de Lafuente Alcántara, el ejército aragonés avanzó hacia Baza, cuyos habitantes consiguieron rechazar el ataque, pasando después a Zújar, donde también fueron rechazados, arrasando a continuación Guadix, cuyos campos y arrabales destruyeron e incendiaron, de camino hacia su principal objetivo que era la ciudad de Granada, en donde llegaron a penetrar en su vega.

A principios del siglo XIII se forma en el territorio ocupado por las actuales provincias de Málaga, Granada y Almería, el Reino Nazarí, que merced a su sumisión a la corona castellana y los problemas internos que atravesará este reino, logró perpetuar la presencia del Islam en la península durante dos siglos y medio más. Hubo en este reino unas 17 medinas, una de las cuales era Baza, de la que dependía un amplio territorio que comprendía los lugares de Benamaurel, Benzalema, Caniles, Castilléjar, Castril, Cúllar, Freila, Galera, Huéscar, Orce, Zújar, etc. De esta zona nos dice lbn-Al-jatib que es una tierra rica en producciones y una ciudad en consonancia con su nombre.

Este reducto musulmán permanecería hasta 1.492, cuando tras una larga guerra de 10 años iniciada por los Reyes Católicos en 1.482 con la toma de Alhama, complicada en el interior del reino de Granada con un periodo de luchas civiles. La guerra por el poder que llevo a cabo Boabdil primero contra su padre y más tarde contra su tío “El Zagal” fue utilizada en su beneficio por la corona castellana, pues como nos dice Hernando del Pulgar : “EI rey e la Reyna conociendo, con acuerdo de los de su consejo, que en la división de los Reyes moros consistía el buen suceso de la conquista de Granada, hicieron capítulos de concordia con el rey moro, que estaba en Granada, de ayudarle e defenderle sus tierras, con condición que en apoderándose el Rey Católico de las ciudades de Guadix, Baza y Almería, que al presente se tenían por el rey Zagal e por el infante Zelin, por guerra o por concierto, que el rey moro estuviese obligado a entregar Granada al Rey Católico”.

Pero antes de poner el cerco definitivo a la ciudad de Baza era necesario conquistar la serie de pequeñas fortalezas que erizaban su territorio, así con respecto a Freila nos relata el mismo cronista de los Reyes Católicos “Otrosi mando al Conde de Tendilla, que fuese a dos fortalezas, la una se llama Froila, la otra Bacos, e las combatiese. El Conde con la gente de su capitanía, fue a estas fortalezas, e como quier que ni por fuerza ni por partido las pudo haber por primera vez que fue sobre ellas, pero dexolas de tal forma dispuestas, que la segunda vez que fue a ellas mas fornecido de gente, constriño a los alcaydes que las tenían de tal manera, que se las entregaron, en las cuales mando el rey poner gentes que las guardasen”.

Henríquez de Jorquera nos informa que estas fortalezas pasaron a manos cristianas en junio de 1.489, seis meses antes de la capitulación de Baza en diciembre de ese mismo año. En este sentido, el primer alcaide cristiano de Freila fue Gonzalo de Cortinas, que posteriormente estuvo a cargo del reparto de tierras y viviendas de la ciudad de Baza.

Poco sabemos de la villa de Freila en estos momentos. Además del nombre de su primer alcalde cristiano antes citado, sabemos que poseía 30 vecinos, unos 120 habitantes, población que estaría mermada por la guerra, y que tenía 100 fanegas de trigo de renta, pues estaba exenta del resto. También sabemos que en un primer momento formó parte del señorío cedido al condestable de Navarra, Don Luis de Beaumont, en 1.495, para volver luego a la jurisdicción de la dudad de Baza en 1.501 a causa del cese del acuerdo con el condestable. Esta jurisdicción se ejercía según Magaña Visbal ‘Haciendo ordenanzas para el régimen y gobierno de ellas y de sus términos, guarda de sus campos y demás cosas tocantes al buen orden y administración de justicia, dando las ordenes que debían observarse en la corta de sus montes, imponiendo penas a sus contraventores, prohibiendo la entrada de ganados forasteros sin las debidas licencias; todos aquellos actos, en fin, que suponen posesión y domino. Además, anualmente, en /a elección de oficios del Ayuntamiento de Baza, se nombraban dos de entre los regidores, que tenían el cargo de visitar las mencionadas villas, recibir los votos para el nombramiento de sus regidores y tomar nota de cuanto de ellas conviniese remediar”.

Del siglo XVI tenemos lo que nos detalla Mármol Carvajal sobre esta comarca describiéndola de la siguiente forma: “Y a tramontana la hoya y comarca de Baza donde están las villas de Caniles, Benamaurel, Zújar, Freila, Cúllar, Guescar, Castilleja, Orce, Galera, Cortes y otros (......) toda esta tierra es abundante en pan y legumbres; crían sus moradores mucha seda y muy buena, y tienen muchos ganados. En las laderas de la sierra de una parte y otra del río hay hermosas arboledas de guertas, que se riegan con el agua de las fuentes que nacen de ellas y correa a dar al río principal. La mayor parte de las villas tienen castillos antiguos puestos en sitios de fuerte naturaleza, y algunos son de calidad, que con poco trabajo se podrían hacer inexpugnables......”.

En 1.750 la localidad contaba con 70 vecinos que vivían en 36 casas y 43 cuevas localizadas en dos barrios con diferenciación topográfica, el Barrio Alto y el Barrio Bajo, característica común en otras poblaciones del antiguo Reino de Granada. Un cuarto de siglo después, en 1.774, el cura Olivares, a la sazón capellán de Freila, nos describe a esta población de la manera siguiente: “La villa de Freila es de la abadía de Baza y valle de esta ciudad. Su situación es un barranco, no tiene calle principal ni callejón. Sus edificios son cuevas y algunas casas en donde viven100 vecino; sus santuarios son solo la parroquia. Por la parte que mira a Poniente tiene una rambla ancha y tres cuarto de legua de larga, que le sirve de vega y donde hay muchos árboles frutales y silvestres y algunas viñas. A dos leguas por el Oriente está la ciudad de Baza, cuyo camino es tierra llana, sin cerro ni río ni otra cosa que notar”.

Según estos datos observamos un considerable aumento de población tanto en comparación con la que tenía en siglos anteriores como en el tercer cuarto del siglo XVIII, pasando en esta ultima etapa de 74 vecinos, unos 296 habitantes, a 100 vecinos a finales de siglo, lo que suponen unos 400 pobladores. En segundo lugar, la abundancia del hábitat troglodítico en esta población, hasta tal punto que parece ser que este tipo de habitación se incrementa con el tiempo. Y por último, la presencia de tierras de regadío en la rambla, vega tradicional de esta población, con un tipo de agricultura en la que predomina la arboricultura, al menos en este tipo de tierras aquí reseñadas.

La Edad Contemporánea se inicia en estas tierras con la invasión de las tropas napoleónicas, que pone sobre el tapete la crisis final del Antiguo Régimen en nuestro país. El conflicto bélico se inicia en nuestra tierra tras conocerse los sucesos de Madrid el 30 de mayo de 1.808, constituyéndose la Junta Provincial en Granada. que ante la ausencia de otro poder, asume la dirección política del Reino. A semejanza de esta Junta Provincial, según Magaña Visbal, se creó una junta de gobierno en la ciudad de Baza, que gobernaría esta ciudad y su tierra, compuesta por “individuos del Ayuntamiento el Abad y el Prior de la Iglesia Colegial y el Comandante de las Armas”. Sus primeras medidas estuvieron dirigidas a intentar frenar el avance francés con la incautación de todos los caudales pertenecientes a la Real Hacienda y el alistamiento de todos los varones entre 16 y 40 años, lo que se consigue por el momento tras la Batalla de Bailén. Pero a principios de 1.810 entran los franceses en el Reino de Granada, siendo nombrado el general Peyremont gobernador de los distritos de Baza Guadix y Almería. En este periodo la comarca de Baza sufrirá tanto la presión fiscal derivada de los gastos de guerra del ejercito invasor, como las numerosas escaramuzas bélicas desarrolladas en la zona, ya que esta región era paso obligado desde Granada a Almería y Murcia.

Otro de los hechos fundamentales de este siglo XIX es la desamortización de los bienes eclesiásticos y de propios y su incidencia sobre la estructura agraria. Según el profesor Gómez Oliver la comarca de Baza-Huéscar es una de las zonas en las que más bienes eclesiásticos y municipales se desamortizan, correspondiendo a Freila 6 fincas de secano con una extensión de 104 fanegas y lo celemines.

A mediados de este siglo, Madoz describe a Freila de la siguiente forma “Situada en el confín septentrional de la provincia, en la ladera de una pequeña rambla que forma su vega (...). Esta población se compone de cuevas pues solo tiene nueve casas y una en el campo, hallándose la casa consistorial y la cárcel en dos de las primeras”. Según esto, Freila sigue siendo un núcleo troglodítico en el que la vivienda construida era un tipo de hábitat marginal. Por otra parte, su población sigue ascendiendo de una manera clara, pasando de los aproximadamente cuatrocientos habitantes de 1.774 a los 890 habitantes, lo que significa que en menos de un siglo duplicó su población, crecimiento que creemos excesivo para la época, lo que puede deberse a que Madoz, incluya dentro de esta cifra a los habitantes de Bácor, cortijada que según este autor depende de Freila. A este respecto también aparecen nombrados una serie de cortijos (Valches Negral, Negratín y Nogueruela) y tres fuentes “de buenas aguas, la unas más delgada que las otras”.

En cuanto a la agricultura califica esta tierras como de “regular calidad”, aunque el agua no falta, ya que nos comenta que “el río Barbata, Guardal o Río Grande, pues con todos estos nombres se conoce, procedente de la Sierra de Castril, baña unas 300 fanegas de tierra, en dirección de NE a SO, llevando ya embebidas las aguas de los nombrados de Baza, Benamaurel y Guadaleíin”. Sus cultivos principales son centeno, cebada y patatas, aunque también se produce algo de maíz, aceite, vino y trigo. Otras actividades económicas son las derivadas de un molino harinero y una fábrica de salitres en “decadencia”.

En esta época existen en este término municipal dos caminos carreteros con importancia regional: el que desciende desde Úbeda y Baeza hasta Baza, y el que desde Baza desciende hasta Granada, siendo todos los demás locales.